APOLOGIA A LA HIPOCRESIA



¡Falsa, astuta, y lisonja!
te escondes en trajes lujuriosos
en sonrisas cándidas
envolviéndote como las sábanas
de los amantes apasionados en
adulaciones y homenajes.

Eres como una hetaira yegua
que sólo un jinete de la vida te doma
eres tan usual y cotidiana
como el pan nuestro de cada día.


¿Quiénes te crearon?
O es que naciste del ósculo de Judas
sin ti la sinceridad caos crearía
el disimulo no existiría
y la diplomacia se desvanecería.

Fanfarrona y casquivana
me has seducido convirtiéndome
en un farsante fariseo
imponiéndome un sonreír risueño.