
El mes agoniza pues en breve fenecerá todo es cotidiano el sol medroso continua huyendo de la sombra del anochecer cobijándose pávidamente en el morir del atardecer y la tramoyista luna aún se desnuda en el firmamento, teniendo como fiel cómplice la oscuridad de la noche que impide que sea delatada, la visión es un accesorio irrelevante por ello pienso que la justicia es como este relato, frecuentemente actúa en la oscuridad opacando la realidad que hasta un invidente puede apreciar, incluso describirla detalladamente o un sordo la puede oír y un mudo la puede vociferar.
La vida me había tratado con altivez pues ahora comenzó a coquetearme, ella había actuado habitualmente tan arisca y distante con un rostro de soldado soez, de este modo decidí galantearle he tenido que hacerle cosquilleos para que me sonría ésta vida casquivana ¡vaya! Realmente fue arduo poder estrechar mis manos en su desnudo cuerpo frágil y engañoso como el mirage falso del abrasador desierto de Atacama. El cuerpo de esta vida ficticia es como el tallo espinoso de un rosal sofrió níveo, teniendo como rostro sus pétalos tan tiernos como las hostias de las misas dominicales pues mis manos tan suaves como la seda del oriente al querer tocarlas se hirieron profundamente con las espinas formando riachuelos de sangre vertiéndose sobre sus pétalos blancos como la nieve del Canadá. Es por ello que este rosal bermejo resalta soberbiamente de belleza en el vergel del edén. La vida anodina me coquetea y guiñe el ojo derecho simulando ser una tuerta ¡Qué ironía! En este presente continuo mi enemiga la vida es mi amiga.
La vida me había tratado con altivez pues ahora comenzó a coquetearme, ella había actuado habitualmente tan arisca y distante con un rostro de soldado soez, de este modo decidí galantearle he tenido que hacerle cosquilleos para que me sonría ésta vida casquivana ¡vaya! Realmente fue arduo poder estrechar mis manos en su desnudo cuerpo frágil y engañoso como el mirage falso del abrasador desierto de Atacama. El cuerpo de esta vida ficticia es como el tallo espinoso de un rosal sofrió níveo, teniendo como rostro sus pétalos tan tiernos como las hostias de las misas dominicales pues mis manos tan suaves como la seda del oriente al querer tocarlas se hirieron profundamente con las espinas formando riachuelos de sangre vertiéndose sobre sus pétalos blancos como la nieve del Canadá. Es por ello que este rosal bermejo resalta soberbiamente de belleza en el vergel del edén. La vida anodina me coquetea y guiñe el ojo derecho simulando ser una tuerta ¡Qué ironía! En este presente continuo mi enemiga la vida es mi amiga.
El tiempo pues la diplomacia se ha desvanecido como el humo de una chimenea nórdica que es emanado con dirección a las regordetas nubes, el ha comenzado a vapulearme. El se escasea como la democracia en la Rusia de los Bolcheviques, así minimiza mi ansiada juventud, repito gritando desesperado ¿Dónde está el elixir de la vida? El tiempo está adelantando mi longevidad sin experiencia sin aquel cabello blanco como el algodón que simboliza sabiduría, soy como un vampiro que al tener frente la cruz se desespera y pide salvación, arrastrándome en el fango como un reptil actúo así al oír el tic-tac de su premier el reloj.
No puedo pecar de ignorante como Adán lo hizo según el Génesis al morder la manzana, abro mis ojos como el de un búho de la arboleda nocturna desde allí aprecio detrás y fuera del telón como un expectante de teatro parisino contemplando una obra teatral y saber al dedillo como puede actuar un apócrifo amigo en el teatro de la vida.